El director espiritual

   P. Salvador Carrillo, msps

Un verdadero y auténtico director de espíritu no es quien enseña caminos aprendidos solo por sus estudios y sus experiencias, sino el que, además de esa debida preparación académica y experiencia espiritual, intuye la acción del Espíritu Santo que quiere llevar a un alma por tal o cual camino que a él le place. Al director espiritual le corresponde acompañar a la persona y conducirla por donde Dios quiere llevarla. El director espiritual puede ser un varón o una mujer, pues no se trata de sacramentos para los que la Iglesia ha señalado ya a sus ministros respectivos.

En La historia de la espiritualidad abundan los ejemplos de directores espirituales clásicos; mencionemos, como ejemplos, a san Benito, santa Escolástica, san Bernardo, san Francisco, santa Clara de Asís, santo Domingo, santa Catalina de Siena, san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz, san Francisco de Sales, etc.

San Juan de la Cruz fue un maestro espiritual muy exigente. A propósito de las cualidades que debe tener el director espiritual, escribe: «Además de ser sabio y discreto, ha menester ser experimentado. Porque, para guiar al espíritu, aunque el fundamento es el saber y la discreción, si no tiene experiencia de lo puro y verdadero, no atinará a encaminar al alma hacia él cuando Dios se lo da, ni lo entenderá»[1]

Pero Dios ha provisto siempre a su Iglesia con el don de verdaderos directores de espíritu, y lo seguirá haciendo hoy. Baste citar como ejemplos del siglo pasado a santa Teresa del Niño Jesús, a santa Isabel de la Trinidad, al Siervo de Dios monseñor Luis María Martínez, Arzobispo de México, pastor entregado a su grey, excelente teólogo y sabio y prudente director espiritual, que supo discernir los caminos por los que el Espíritu Santo quería llevar a las almas. Un ejemplo concreto de su atinada dirección espiritual fue la practicada en el acompañamiento de la Venerable Concepción Cabrera de Armida. Y junto a ella se podría mencionar a otras personas que confiaron a monseñor Martínez su dirección espiritual.

A su vez, la venerable sierva de Dios Concepción Cabrera fue, mediante su riquísima producción literaria espiritual y sus cartas, una verdadera directora espiritual de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos[2].

El Venerable padre Félix de Jesús Rougier, fundador de los Misioneros del Espíritu Santo, fue un insigne director espiritual y utilizó como instrumento de su ministerio el género literario epistolar, escribiendo miles de cartas llenas de concisos consejos de dirección espiritual.

El director espiritual no debe imponer sus propios criterios, sino que, partiendo de sus estudios, conocimientos y experiencias, y sobre todo de su vida de oración personal, debe humildemente discernir, con luz divina, los senderos por los que el Espíritu Santo quiere conducir a tal o cual persona, y acompañarla por ellos en su camino espiritual hasta la cumbre de la santidad.

Se aconseja que, antes de impartir la dirección espiritual, el director espiritual pida al Padre que ponga sus pensamientos en su mente; que sea Jesús, el Verbo de Dios, el que pronuncie sus palabras por la boca de su representante, y que el Espíritu Santo llene con el fuego de su amor el corazón de quien tiene que dirigir a los creyentes por las vías de la santidad. Y que, al mismo tiempo, Dios ilumine, instruya y mueva el corazón de los que escuchan, a fin de que la dirección no sea vana o estéril, sino consiga su cometido.

P. Salvador Carrillo Alday, msps

 

[1] San Juan de la Cruz, Llama de amor viva: canción 3, número 30. Sobre el director espiritual, léase también del mismo autor Obras completas (Ediciones Sígueme, Salamanca 2002): párrafo sobre «maestro espiritual», en la «Guía de lectura sistemática» (p. 120).

[2] Concepción Cabrera de Armida, «A mis sacerdotes«, en Obras Completas Tomo l. Editorial La Cruz, México 1997

4 respuestas a «El director espiritual»

  1. Muchas Gracias por hacer esta información disponible para nosotros, los laicos, que buscamos una espiritualidad más profunda .

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