«Radio Conchita» – Aperuit illis (6, 7 y 8)

“RADIO CONCHITA” PRESENTA
Aperuit illis (6, 7 y 8)

Muy buenos días, mis hermanos. El tiempo ordinario casi termina y, el comentario sobre “La Palabra” del Papa Francisco, quisiéramos terminarlo antes de entrar en la Cuaresma.

Hemos mantenido vivo el conocimiento y las luces de “Aperuit illis” porque es la Palabra que en su vida y eficacia nos va haciendo crecer como verdaderos seguidores de Jesús.

El No. 6 nos lleva a recordar, a recorrer de nuevo el camino de Emaús como paradigma de toda catequesis sólida sobre la resurrección tomando la palabra del que es la misma palabra encarnada y resucitada, el mismo Jesús.

Los sentimientos de desilusión de entonces son muy parecidos a los nuestros, o los nuestros a los de Emaús. Jesús sigue recorriendo los caminos de nuestra cultura y tenemos la mirada peor que miope. No hemos sabido interpretar los signos de los tiempos y nos hemos dejado llevar, a propósito de la Pandemia, por el desaliento y la ineficiencia.

Emaús, empieza siendo un camino marcado por la tristeza y el agobio, el cansancio y la desilusión y termina en una palabra iluminada por la historia, por el proyecto de alianza que ya hablaba del acontecimiento realizado y contemplado ese mismo día.

Hay una palabra que calienta el corazón y abre los ojos en su momento: “Cristo es el primer exegeta. No sólo las Escrituras antiguas anticiparon lo que él iba a realizar, sino que Él mismo quiso ser fiel a esa Palabra para evidenciar la única historia de salvación…”

 Pasamos ya al no.7. Conviene mantener literal el primer párrafo: “La Biblia, por tanto, en cuanto Sagrada Escritura, habla de Cristo y lo anuncia como el que debe soportar los sufrimientos para entrar en la gloria. No sólo una parte, sino toda la Escritura hablan de Él. Su muerte y resurrección son indescifrables sin Ella”.

La Palabra, pues, toca el gran acontecimiento de la pasión, muerte, resurrección porque es Sacramento, lo que antes era preparación y ahora para nosotros es memorial. Igual que la Eucaristía.

Y en el no. 8 incluye una de las peticiones más entrañables y significativas que encontramos en el evangelio: “Quédate con nosotros, Señor, porque atardece y el día va de caída”.

 Esta petición es después de que la Palabra de vida ha hecho historia, ha iluminado y calentado el corazón y deshace un camino de desilusión y desencanto. El que creían que les había fallado es ahora el invitado a permanecer en su compañía.

En casa Conchita, donde se ubica “Radio Conchita”, esta petición encierra una entrañable experiencia al caer la tarde de la vida.

Cuando era obligación ir a misa los domingos la pregunta inevitable de muchos cristianos de nombre era: “¿desde qué momento vale la misa? ¿desde el ofertorio? Y decían los legalistas: Sí, desde el ofertorio. Esa respuesta se antoja absurda sobre todo ahora con el énfasis y amor a la Palabra de Dios. La Palabra es parte esencial de la Santa Misa.

La escena, dice el Papa, nos hace comprender el inseparable vínculo entre la Sagrada Escritura y la Eucaristía.

Y, en el corazón mismo de este número, está una apremiante exhortación que dice: “El día dedicado a la Biblia no ha de ser una vez al año, sino una vez para todo el año, porque nos urge la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el Pan en la comunidad de creyentes”.

Es por eso que Radio Conchita quiere hacerse eco de esta apremiante exhortación y ofrece un servicio diario de la Palabra en su espacio “En tiempos de estar en casa”.

Jesucristo llama a nuestra puerta a través de la Sagrada Escritura, puerta que está al alcance de la mano y nos lleva a disfrutar la Palabra en mente y corazón. Que no se caiga la Biblia de nuestras manos.

María de Nazaret, soltó su palabra sencilla y eficaz: ¡Sí! y el Verbo se hizo carne en su vientre. Que Ella nos acompañe en esta aventura de mucha vida para decir siempre “sí”.

Gracias a todos nuestros “radio escuchas” por seguir estas especiales trasmisiones que quieren dar mucha vida a nuestra página web.

Beata Concepción Cabrera, ruega por nosotros.

P. Sergio García, msps

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