«Radio Conchita» – Diálogos

“RADIO CONCHITA” PRESENTA SU PROGRAMA FAVORITO: DIALOGOS

Buenos días a todos nuestros queridos y sonrientes destinatarios de “Radio Conchita”. Bienvenidos a un programa más que nos permite profundizar en el conocimiento del Evangelio, de nosotros mismos, de nuestras realidades con las que convivimos día a día.

Les recuerdo nuestro lema y anhelo: “EN JESÚS TODO, EN JESÚS TODOS”. Es de él de quienes vamos a hablar, pero de una manera especial de algo que debió ser muy profundo en su experiencia pastoral. Escuchen con atención y verán qué interesante fue la entrevista que realicé en esta ocasión.

LA SONRISA
(E= Sergio, S= Sonrisa)

E. ¡Hola sonrisa!

S. ¿A cuál de todas te refieres? Hay tal montón de sonrisas cuantas son las personas que viven en este mundo.

E. Bien, pero ahora la que más me interesa es la de Jesús. Parece ser que no era muy amante de sonreír porque el evangelio no lo dice expresamente.

S. Bueno el evangelio no dice muchas cosas, pero cuando dice algo en este tema es fácil adivinarlo. Lo que pasa es que, o no lees con amor el evangelio o tienes poca imaginación.

E. Bueno, tu respuesta no me hace sonreír.

S. Sí, perdón. Sonríe recordando estas palabras: “En aquel momento se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo y exclamó: Yo te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra porque has revelado todas estas cosas a los sencillos y las has escondido a los sabios; sí, Padre, así te ha parecido bien: Nadie conoce al Padre sino el Hijo y nadie conoce al Hijo sino el Padre y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.

¿Te imaginas unas palabras así sin enmarcarlas en una enorme sonrisa?

E. Es verdad, mi querida sonrisa de Jesús, pero es muy poquito.

S. Te invito a leer el evangelio de nuevo, pero léelo sonriendo e imaginado el rostro de tu Jesús.

E. Lo haré, pero dame algunas pistas.

S. Claro que sí. Cuando Jesús proclamó sus bienaventuranzas a los pobres, misericordiosos, constructores de paz, de corazón limpio, incluso los perseguidos por su causa, ¿no crees que lo haría con una inmensa sonrisa que brotaba de su corazón emocionado por la vida nueva que se iniciaba en ese momento?

E. Qué cierto es. Pienso que desde ese momento nunca te apartaste de él.

S. ¿Y cuando les acercaban a los niños para bendecirlos? La respuesta de Pedro, los reproches de Marta, la ternura de María, las ocurrencias de Tomás, los despistes de Nicodemo, la hospitalidad de Zaqueo, la petición de la madre de Juan y Santiago, la distribución de un pan multiplicado, el agua convertida en mucho vino, la vida recuperada en Naím, las atenciones de la suegra de Pedro, el llamamiento de los apóstoles para que estuvieran con él y para enviarlos después a predicar, la decisión de afrontar el peligro, el ridículo de los que querían apedrear a la pecadora, la oración de cada noche, etc. etc.

E. Es verdad “sonrisa de mi Jesús”, habrá que releer el evangelio sonriendo. Pero, dime ¡cuál era el secreto de su alegría, de su sonrisa?

S. Jesús se sabía siempre viviendo bajo la mirada amorosa del Padre, ungido por el Espíritu Santo. Hizo de la voluntad del Padre su alimento, hizo de la unción del Espíritu Santo su fuerza para dar la vista a los ciegos, hacer oír a los sordos, afianzar las rodillas vacilantes, liberar a todos los oprimidos por los espíritus inmundos y estar convencido de que el tiempo se había cumplido y que era necesario convertirse.

E. Por supuesto. Se trata de un arrepentimiento: arrepentirnos de tristezas agobiantes y pasar a las alegrías liberadoras; dejar a un lado las imágenes de Dios provenientes de otras culturas y de otras historias y convertirse al Dios – Abbá – Padre misericordioso, atreverse a perderlo todo por el evangelio porque al fin lo único vale la pena es el amor, también arrepentirnos de nuestra vida de pecado para pasar a la alegría de la gracia y una conversión que nos permite dejar los propios proyectos para realizar el proyecto de tu Jesús.

S. Sí, el sacramento de la sonrisa dice José Luis Martín Descalzo: «Si yo tuviera que pedirle a Dios un don, un solo don, un regalo celeste, le pediría, creo que, sin dudarlo, que me concediera el supremo arte de la sonrisa». ¡Qué diferentes son los rostros cuando aparezco en ellos!.

E. Es como si toda la alegría del universo se concentrara en el rostro.

S. Dicen que en los humanos, es una expresión común que refleja placer o entretenimiento, pero también puede ser una expresión involuntaria de ansiedad o de muchas otras emociones (ira, sarcasmo, etc.). Varios estudios han demostrado que la sonrisa es una reacción normal a ciertos estímulos y ocurre independientemente de cuál sea la cultura, y tampoco es una reacción que uno aprenda, sino que se nace con ella.

E. Bueno, sonrisa de mi sonrisa no quiero mucha erudición, solo aprovechar la oportunidad para decirte lo cercana que estás en el evangelio, bueno, mejor dicho, entras a formar parte esencial de la proclamación del evangelio, siempre buena noticia de salvación para todos los hombres.

S. Si, ahí me ubico mejor; de ahí no quiero apartarme porque quiero seguir siendo un signo, un sacramento de la buena nueva de Jesús.

E. Gracias, sonrisa de mi Jesús, ¡sonríe!

Terminamos sonriendo. “Radio Conchita” agradece cordialmente su atención y los invita a seguir nuestras trasmisiones. Les aseguro que harán de la sonrisa la permanente expresión y experiencia del Evangelio. Buenos días a todos.

Beata Concepción Cabrera, ruega por nosotros. Amén.

P. Sergio García, msps

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