«Radio Conchita» – Diálogos

“RADIO CONCHITA” PRESENTA SU PROGRAMA FAVORITO: DIALOGOS

Muy buenas noches desde RCC 21, “Radio Conchita”. Bienvenidos a un programa entre tierno y lleno de poder admirativo. Y no es para menos: nuestra invitada de hoy es “Mamá Colibrí”.

A tres metros de mi habitación, pero ya del lado del jardín, tuvo a bien una hermosa colibrí poner su nido. Es toda una princesa. Desde el pasillo que lleva al comedor todos, al pasar, la miran y admiran.

Ella está sufriendo los embates del clima. Antenoche que llovió como Dios manda, cuando dejó de llover se paró sobre su nido, batió sus alitas, salieron cientos de gotas de rocío y volvió a su lugar con sus huevecillos o ya dos polluelos colibrí.

Cuando salgan estarán muy orgullosos de su buena y santa madre, con perdón, pero ha sido un testimonio para quienes vivimos en casa Conchita. Empezamos.

(S= Sergio, PC= Princesa colibrí)

S. ¿Te puedo llamar princesa colibrí?

PC. Me gusta, pero no es para tanto. Lo traemos en nuestros genes colibríes y es lógico que, por instinto, actuemos así.

S. De todas maneras esos genes colibríes de que me hablas alguien los puso en marcha y te los dio.

PC. De eso estoy segura, no hay mérito de mi parte, pero si obediencia al proyecto de Dios que todo lo hizo con sabiduría y amor.

S. ¿Y porque nos aferramos, bueno no todos, a negar el proyecto creador de Dios diciendo que tenemos derecho a elegir lo que queremos ser? Son los que niegan los datos inscritos en el ser de la persona: su género, su lugar, su tiempo, sus circunstancias, etc. Pues se sienten con derecho de cuestionar o eliminar los efectos de la acción creadora de Dios. Pero esto no es tierno y vamos ahora con la princesa colibrí.

Cuéntanos, princesa colibrí, ¿cómo es el proceso de traer más colibriitos al mundo?

PC. Entre nosotros no existe la monogamia, o sea, que un colibrí macho puede fecundar a varias de nosotras. Así es la vida. Pero eso nos permite desde ese momento ponernos a trabajar “maternalmente”.

S. Ese es como un homenaje, acá entre nosotros, a la mujer que en su fortaleza y en el proyecto de Dios engendra, da a luz, cuida y de la impronta de su vida a ese nuevo ser depositado en el santuario sagrado de la vida que es el seno materno.

PC. Te cuento que es lo que hacemos: primero seleccionar un lugar seguro para hacer el nido, luego hacerlo que, has podido admirar desde tu pasillo, es un hogar perfecto hecho con cuidado maternal.

Después cambiar totalmente de vida. Nosotros, que por naturaleza andamos de flor en flor para alimentarnos y somos pequeños inquietos de la naturaleza. En donde vivo hay una gran cantidad de flores, pero hay que alimentarse bien porque dentro de mí llevo una vida nueva.

S. O dos vidas nuevas. Dicen los que los han analizado que siempre ponen dos huevecillos y la tarea es cuidarlos, darles calor para que, en su momento salgan a la vida y sorprendan tu maternidad.

PC. Es verdad, siempre son dos; estaré cuidándolos de 7 a 10 semanas hasta que, por el calorcito que les voy dando rompen y salen a la vida, a las inclemencias del tiempo, a fortalecerse por el alimento que a cada momento salgo y regreso para alimentarlos.

S. Te hemos visto así: apareces y desapareces, vuelas, libas y trabajas para ellos ¿no es verdad?

PC. He sabido que en el caso de ustedes la mamá los tiene dentro de su vientre nueve meses.

S. Sí, lo que llamamos nueve meses uterinos y nueve meses extrauterinos, pero siempre pegados a la madre que trae en sí misma el alimento de cada día, el alimento siempre que lloran. Es una maravilla la maternidad y tengo que denunciar a algunas legislaciones que permiten quitar la vida cuando ya ha sido puesta por el Creador por medio del padre. El aborto provocado es una de las peores infamias de nuestro tiempo.

PC. Nosotras las aves tenemos el privilegio de la libertad, de volar, emigrar, cantar, ser un cuadro de la creación asombroso. Así nos creó el buen Dios. Ayudamos tomando el néctar de las flores y dejando el polen que hemos traído de otras flores y así se va recreando la vida. Somos alegres y variadas mensajeras de la belleza de Dios.

S. ¡Qué bonito hablaste o cantaste mi princesa colibrí! Creo que con eso podemos terminar esta nuestra entrevista de hoy. Gracias y no descuides a tus polluelos, te necesitan y prolongarán tu vida en su vida. Gracias y sigue alegrando la existencia de todos cuantos ven en ti una maravilla de la creación.

Y así, mis fieles radioescuchas, cerramos esta entrevista que seguramente nos ayudará para seguir experimentando a nuestro Dios en lo humilde y sencillo de la vida.

Beata Concepción Cabrera, ruega por nosotros. Amén.

P. Sergio García, msps

 

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