«Radio Conchita» – La Cuaresma

“RADIO CONCHITA” PRESENTA
La Cuaresma

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, de Jesucristo el Señor y la acción liberadora del Espíritu Santo, sea la experiencia fuerte de este santo tiempo de cuaresma.

Con nuestro comentario anterior sobre la Palabra de Dios en el Motu proprio del Papa Francisco sobre la importancia de la Sagrada Escritura en nuestro camino de fe, terminamos el tema sobre la Palabra.

Estamos viviendo en la liturgia un tiempo de gracia, de conversión y vida nueva y creemos que es conveniente que desde “Radio Conchita” cooperemos para iluminar y fortalecer este camino cuaresmal que desemboca en la Pascua de Jesús.

Pero hay que estar bien preparados. De repente llega el esposo y hay que entrar con él a la fiesta de la Pascua.

Bienvenidos, pues, todos nuestros fieles radio escuchas, a este nuevo programa especial tiempo de Cuaresma. Escribe el responsable de “Radio Conchita”.

Me he hecho el propósito de no hablar mal de la cuaresma, pero no puedo. Me cae mal: quita los aleluyas, suprime los Glorias, se pone de color triste morado y se alaaaarga. Claro, la meta bien vale la pena, pero el gesto adusto, serio y descompasado de la Cuaresma no me gusta.

¿No habló Jesús de los niños? ¿No dijo que de ellos o de los como ellos es el Reino de los cielos? ¿Hay acaso paréntesis estratégicos para valorar el Reino? Jesús no fue muy amigo de ayunos, a Jesús no le gustaba dar limosna, prefería darse a sí mismo; de la oración eso sí, ahí todo lo transformaba Jesús

El camino es hermoso por le meta que lleva en sus entrañas, así como el desierto es hermoso por el pozo que oculta en algún lugar, dice el Principito de Saint Exupery. La cuaresma lleva en su entraña una pascua gloriosa, la noticia de un triunfo glorioso por la resurrección de Jesús. Hay que decirlo de nuevo.

Pero, además, en sí mismo, el camino es tremendamente humano: se crece más por la lucha que por la bonanza; la medida del hombre es la medida de su lucha y esfuerzo. Nada tan contrario para el evangelio que fuera para pura gente bonita. “El Reino de los cielos sufre violencia y solo los valientes lo consiguen” (Mt 11, 12).

A medida que voy escribiendo va cambiando mi sentimiento para la cuaresma, ya hasta me parece cortita, ya me parece bien que suprima aleluyas y glorias porque el estallido de la Pascua será fenomenal. El color morado es el característico de la espiritualidad, de la intimidad, de la serenidad contemplativa de aquellos momentos que nos van llevando como de la mano a resucitar con Jesús.

Bendita cuaresma, tiempo sagrado, hora oportuna, día de la salvación que trae también consigo la actitud propia de quien ha tenido un encuentro vivo con Jesús: la conversión. Conversión del corazón, conversión de mi proyecto al proyecto de Dios.

Toda la cuaresma es paso de la tristeza al gozo, del individualismo a la fraternidad, del rencor al perdón, de la indiferencia a la bondad, del despiste a la claridad, de la lejanía a la cercanía de Dios. Al emprender el camino de la cuaresma nos sentimos aquellos sobre quienes Dios ha puesto su mirada de predilección dispuesto a acompañarlos desde lo entrañable de su corazón. Nos sentimos entrando a la lucha, pero no solos; entrando al combate espiritual, pero bien armados con la doctrina de Jesús.

¡Gracias bendito y santo tiempo de Cuaresma!

P. Sergio García, msps

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